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Palestina. Video documental.

Documental en ingles sobre los asesinatos de palestina.

El Mandato Británico de Palestina fue un territorio en Oriente Medio formado durante la mayor parte de su historia por el actual Estado de Israel y los Territorios Palestinos, aunque en un primer momento incluyó también la actual Jordania. Este territorio perteneció previamente al Imperio Otomano, pero la Sociedad de Naciones encomendó su administración al Reino Unido tras la Primera Guerra Mundial, con el estatus de territorio bajo mandato. Aunque Gran Bretaña administraba Palestina de facto desde 1917, el Mandato entró en vigor en 1922 y expiró en mayo de 1948.

El interés británico en el sionismo se debió al crecimiento de las empresas establecidas en las colonias británicas del sur de Asia a principios del siglo XIX, así como al posterior interés en sostener el frente ruso y estimular el esfuerzo bélico estadounidense mediante al apoyo de la causa sionista durante la Primera Guerra Mundial[1]. En 1840, el Vizconde de Palmerston (que posteriormente sería primer ministro del Reino Unido) escribió al sultán del Imperio Otomano:

Actualmente existe entre los judíos dispersos por Europa un fuerte sentimiento de que se aproxima el día en que su nación vuelva a establecerse en la región de Palestina. Sería muy importante para el sultán que sugiriese el retorno y establecimiento de los judíos en Palestina, debido a que las fortunas que ellos traerían consigo incrementarían los recursos de los dominios del sultán, y por otro lado, si los judíos vuelven bajo la invitación y el amparo del sultán, se podrían evitar futuros conflictos con Egipto y el resto de sus vecinos. Me gustaría sugerir fervientemente a Su Excelencia que el gobierno turco invite a los judíos europeos a volver a Palestina. [1]

Antes de que finalizara la Primera Guerra Mundial, la región de Palestina formaba parte del Imperio Otomano. Los británicos, bajo el mando del general Allenby, derrotaron al ejército turco en 1917 y ocuparon Siria y Palestina. Este territorio fue administrado por los británicos hasta que terminó la guerra. La administración militar británica acabó con la inanición con la ayuda de Egipto, erradicó el tifus y el cólera y mejoró el suministro de agua a Jerusalén. Además, redujo la corrupción subiendo los salarios de los jueces árabes y judíos. Las comunicaciones también se mejoraron gracias al tren y las líneas telegráficas.

El Reino Unido había recibido el control de Palestina gracias al Tratado de Versalles, el cual establecía la Sociedad de Naciones en 1919. Herbert Samuel, que había participado en la Declaración de Balfour, fue nombrado primer Alto Comisionado de Palestina. Durante la Primera Guerra Mundial, los británicos habían hecho dos promesas sobre sus territorios en Oriente Medio. En primer lugar, prometieron a los árabes de la zona, a través de su agente Lawrence de Arabia, que obtendrían la independencia para crear un gran Estado árabe unido, que abarcaría todo Oriente Medio. Pero los británicos también habían prometido que se crearía un “Hogar Nacional Judío”, tal como había sido establecido en la Declaración de Balfour en 1917.

Los británicos habían asegurado previamente a los Hachemitas que les entregarían la gran mayoría de los territorios de la zona en agradecimiento por su ayuda durante la Rebelión Árabe, acontecida durante la Primera Guerra Mundial. En 1920, en la Conferencia de San Remo (Italia) la Sociedad de Naciones asignó el mandato sobre Palestina al Reino Unido. Este territorio incluía lo que más tarde sería el Estado de Israel, la franja de Gaza, Cisjordania, parte de los Altos del Golán y el Reino de Jordania. La mayoría de los 750.000 habitantes de esta región multiétnica eran árabes de religión musulmana (incluyendo una población beduina de unos 100.000, según el censo de 1922 [2] y concentrada en el área de Beersheva y al sur y al este de esta localidad), así como judíos (que eran el 11% del total y eran en su mayoría inmigrantes ashkenazis). Otros grupos minoritarios eran los drusos, sirios, sudaneses, caucásicos, egipcios, griegos y árabes del Hiyaz.

En junio de 1922, la Sociedad de Naciones estableció el Mandato Palestino. Era un documento en el que se recordaba al Reino Unido sus responsabilidades y obligaciones respecto a la administración de Palestina, incluyendo “asegurar el establecimiento de un hogar nacional judío”, y “salvaguardar los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina”.

El documento que definía las obligaciones británicas era una copia del texto de la Declaración de Balfour sobre el establecimiento del hogar nacional judío:

El gobierno de Su Majestad ve con buenos ojos el establecimiento en Palestina de un hogar para los judíos, y utilizará sus mejores medios para facilitar la consecución de esta causa. Sin embargo, debe quedar claro que no debe hacerse nada que perjudique los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o que merme los derechos y el estatus político del que gozan los judíos en cualquier otro país.

Muchos artículos del documento especificaban acciones para apoyar la inmigración judía y un estatus político especial. Sin embargo, en el extenso y árido territorio al este del río Jordán, región por entonces denominada Transjordania, el Reino Unido pretendía ‘posponer o cancelar’ la aplicación de los artículos que trataban sobre el ‘hogar nacional judío’, de modo que los árabes de la región conservaran íntegra una parte de su territorio. En la Conferencia de El Cairo de 1921, el hachemita Abd Allah ibn Husayn, que había sido desplazado del gobierno del Hiyaz (que fue entregado a la familia de los Saud, junto al resto de Arabia), fue nombrado Emir de Transjordania. En septiembre de 1922, el gobierno británico presentó un memorándum a la Sociedad de Naciones en el que establecía que Transjordania sería excluida de todos los acuerdos referentes al Estado judío, y este memorándum fue aprobado el 11 de septiembre. Partiendo de esta premisa, el Reino Unido administraría la parte oeste del Jordán como Palestina y la parte este como Transjordania. Técnicamente continuaba siendo un sólo mandato, pero la mayoría de los documentos oficiales se referían a él como si fueran dos mandatos separados. Transjordania permaneció bajo mandato británico hasta 1946.

En 1923, el Reino Unido transfirió una parte de los Altos del Golán al Mandato Francés de Siria, a cambio de la región de Metula.

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  • Ciro II el Grande: Rey de Persia (550-529 aC). Entre sus hazañas importantes se encuentra la liberación de los judíos de su exilio en Babilonia, permitiéndoles volver a Palestina.
    El fenómeno más sobresaliente del Mandato británico en Palestina fue, sin duda, la inmigración judía entre 1920 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Esta inmigración, alentada por el movimiento sionista y la Agencia Judía y precipitada por las persecuciones nazis, cambió totalmente la vida en Palestina: la composición del hábitat, la situación social, el régimen económico y la convivencia entre gentes de diferente religión y raza.
    La tierra judía era para entonces pequeña, hoy en día se a permitido apropiarse de casi el 90% de territorio palestino. como consecuencia desgraciadamente se debe a una de las sucias herramientas de nuestro sistema monetario mundial, para aquella época, estos emigrantes eran recibidos en Palestina por una poderosa organización financiada con dinero internacional judío, la Histadrut, Era una especie de organización sindical que impartía una fuerte formación ideológica y servía como empresa comercializadora de productos y de adquisición de tierras. La Histadrut se hacía cargo de los recién llegados. Les buscaba trabajo y alojamiento, pero también se ocupaba de la puesta en marcha de las explotaciones agrícolas, como el kibbutz o el moshav. Lograba precios más ventajosos para sus productos y podía ofrecer cantidades inusitadas en Palestina por las tierras en que estaba interesada.
    ! Tener el poder no significa tener la razón, ayer los judíos odiaron al nazismo liderado por hitler, hoy se han convertido en lo que odiaban !, los seres humanos somos alguien y no algo, pero en realidad es este absurdo sistema monetario la raíz de todo.

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